Así es la invitada perfecta de una boda

invitadas elegantes boda

Llega la temporada de bodas por excelencia: el verano. ¿Cuántas bodas tienes este año? ¿Muchas? ¿Quizás sólo tres pero esas tres con prácticamente los mismos invitados? Bien, reconocemos que eso supone cambiar de modelo y más cosas. A mayor número de bodas, mayor gasto. Pero en Sí! Quiero estamos para darte nuevas ideas, para que no te agobies y salga todo perfecto.

Para ser una invitada perfecta no hace falta ser una mujer perfecta. Además, eso no existe. Pero lo que sí existen son unas normas que te facilitarán mucho las cosas y ¡sobre todo a los novios!

En el instante que recibas la invitación a la boda y una vez que hayas decidido acudir, ¡comunica tu asistencia lo antes posible! Y si no vas, también debes hacerlo. Basta con agradecer profundamente la invitación y declinar la misma en el caso de no poder acudir. No es obligatorio dar detalles del motivo. O no al menos de manera formal. Organizar una boda es una tarea titánica y si los novios cuentan con las respuestas de los invitados cuanto antes, podrán organizarlo todo con más tiempo y, por ende, con mayor éxito.

¿Cómo me visto?

Novia con invitadas

Para salir de dudas nada como ver los detalles de la boda. Si es por lo civil o por la iglesia, si es de mañana o de tarde. Si es por lo civil puede ser en un frío juzgado o quizás una gran celebración en otro sitio. Escenarios diferentes que requerirán ropa distinta.

Ya se ha quedado atrás la idea de que las bodas por lo civil no son tan “grandiosas” como las religiosas. Eso dependerá siempre de cómo los novios quieran organizarlas. Así que, en función de cómo vaya a ser la boda, podrás adecuar tu vestuario. En la invitación viene siempre el lugar en el que se celebrará la fiesta así que puedes averiguar en su página web el estilo que tiene. Te dará muchas pistas…

Boda en la iglesia. Algunos detalles interesantes a tener en cuenta

Interior iglesia partitura musical

Las bodas católicas están llenas de tradiciones, muchas de ellas con siglos de historia. Si no eres católico o tienes algunas cosas olvidadas bastará un pequeño repaso para cumplir el protocolo. Antes las normas eran más estrictas que ahora y en general todo ahora es mucho menos protocolario pero sí que es cierto es que la norma sugiere no llevar escotes muy pronunciados o los brazos al aire. Usa siempre tu sentido común y recuerda que, aunque sea una fiesta, también es un lugar sagrado. Valora posibilidades antes de lanzarte a un vestido no muy ad hoc.

Hay infinidad de interacción entre sacerdote y congregación durante la ceremonia. Si estás muy perdido sigue a los demás pero básicamente recuerda que:

  • No es elegante cruzar las piernas cuando uno está dentro de un templo. Esta norma es para ambos sexos, no sólo para las mujeres.
  • No se debe cruzar nunca por delante del primer banco. Si lo haces y está la vela del Sagrario encendida, la norma pide genuflexión al pasar. Si no lo tienes claro o no te apetece, cruza por detrás.
  • Aunque no seas creyente deberás ponerte de pie cuando así lo requiera el cura. No es obligatorio, sin embargo, arrodillarte.
  • Las ceremonias religiosas son momentos de reflexión para muchos. Deja el parloteo para la salida de la Iglesia. Es sumamente molesto tener cerca a alguien que no para de hablar…aunque sea en bajito.
  • Ya sabemos que es muy tentador hacer fotos pero los novios han contratado un servicio para ello. Sé discreto con tu móvil y ¡por favor ni se te ocurra acercarte al altar para tener mejores planos! Eso es tarea de los profesionales.

De pamelas, sombreros y tocados…


Invitada con tocado

El origen de las pamelas es para protegerse del sol. Por lo tanto no tiene sentido usarla en una boda de tarde. Digamos a partir de las 20.00 en verano. Si es por la mañana, entonces es el complemento más elegante y sofisticado. Eso sí, procura probarte varios modelos y escoger aquel que te favorezca y con el que te sientas cómoda: la pamela, dice el protocolo, hay que llevarla hasta el final. Aunque sabemos que ya muchas invitadas se la quitan a la hora de la comida. Especialmente si es muy grande ya que no es cómoda para hablar con las personas que tienes a tu lado. Otra opción es el tocado. Ocupa menos y hay auténticas maravillas de diseño.

Tacones. El arma de doble filo

taconazo

¡Qué duda cabe que unos zapatos de tacón estilizan muchísimo a las mujeres! Cuanto más altos, más estilizan. Eso lo sabemos perfectamente. Pero… siempre hay un pero, llevar unos zapatos con 10 centímetros de tacón puede arruinarte el día. Y, sobre todo una regla de oro a tener en cuenta: si no acostumbras a llevar taconazo, no lo hagas ese día. Caminarás mucho peor y antes de llegar a los postres tendrás los pies hechos añicos. Sé cauta y piensa también en la comodidad.

Un pequeño truco: llévate unas sandalias bonitas planas o con tacón de 3 o 4 centímetros en el coche. Durante la comida puedes cambiarte discretamente y así darás un respiro a tus pies que, si además es verano, tenderán a sufrir más. Si llevas zapatos de salón, la etiqueta recomienda llevar medias de verano, prácticamente imperceptibles y que, además, te protegerán bastante de las rozaduras. Pero ahora que la moda nos obliga a ir sin medias en pleno invierno, puedes hacer lo que prefieras…Eso sí, ¡nunca sandalias con los dedos al descubierto con medias!

El vestido blanco es para la novia

novia original

Es una norma repetida hasta la saciedad pero sigue habiendo invitadas empeñadas en seguir dando la nota. Salvo que la novia indique se va a vestir de rojo o cualquier otro color, el blanco y sus derivados están proscritos para las invitadas. Es una cuestión de deferencia hacia ella que es la protagonista indiscutible ese día.

Por supuesto la madrina es la primera que debe guardar esa regla. ¿Recordáis la película “La madre del novio” con Jennifer López y Jane Fonda en la que la madrina se presentaba de blanco en la boda? De hecho su título original es Monster in law que bien podría traducirse como una suegra monstruosa. Recuerda: nunca jamás de blanco. Ni invitadas ni madrinas. Regla de oro. Salvo que los novios indiquen en la invitación lo contrario.

Intenta hablar con mucha gente. No acapares a nadie

Invitados cenando mesa

Es verdad que son los novios los que tienen el compromiso de saludar a todos los invitados. Pero los invitados también deben mostrarse amables y dispuestos a conocer a los demás. Claro que puede ser que seas muy tímida en cuyo caso será más difícil pero regla de oro: no acapares a nadie e intenta hablar con más gente.

En el cóctel, pero sobre todo en la mesa, no acapares a una sola persona. Durante la comida o cena lo correcto es hablar con las personas que tienes a los lados si la mesa es muy grande. En los postres, hora del café y las copas, el ambiente es más distendido y ya es más común hablar con todo el mundo. Si las mesas son muy grandes, se hace complicado hablar con las personas de enfrente.

Los temas a evitar, ya te los imaginarás: política, fútbol, religión y ¡por favor! nada de penas y enfermedades. Es un día feliz.

Cuidado con la cantidad de alcohol…

boda con champagne

Las personas suele recordar durante muchos años aquellas bodas en las que se lo pasaron muy bien. Y una de las cosas que pueden recordar es cómo te pasaste con las copas y te subiste a una mesa a cantar. Cuidado con eso. Si no estás acostumbrada a beber alcohol, no escojas ese día para probar a ver cómo te sienta. Y si estás acostumbrada, espacia las tomas y bebe mucha agua en el medio. Te controlarás y tu hígado y reputación te lo agradecerán.

Si es una boda de mañana puede que sobre las siete saquen una merienda o una cena. No rehúses picar algo. Para beber alcohol hay que tener el estómago lleno. Aunque no notes sensación de hambre, si pretendes seguir bebiendo, es mejor que comas algo. Y, desde luego, no optes por justo lo contrario: comer como si no hubiera un mañana. La mesura en todo es la mejor carta de presentación en una persona educada. Y no, tampoco es de buena educación empezar cánticos espontáneos desde la mesa y pedir a los novios que se besen o levantar servilletas en el aire.

Despídete de los novios cuando te vayas y agradéceles el día

tocado invitada boda

Irse a la francesa no es muy buena idea así que cuando sientas que ya no puedes más con tu alma y quieras irte, vete a despedirte de los novios para decirles que te vas y que te lo has pasado estupendamente bien. No olvides desearles toda la felicidad del mundo. También es un gran detalle felicitar a los padres de los novios. Dales a ellos también la enhorabuena y agradéceles también a ellos la ceremonia y la fiesta posterior.

En general la perfecta invitada es aquella que usa el sentido común. Es educada y amable y no llama la atención por una inadecuada indumentaria ni por malos modales. La mejor manera, en cualquier caso, de hacer felices a los novios es que te lo pases bien y compartas con ellos la felicidad de un día tan especial.

 

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3 Comentarios

  1. Carmen
    Publicado 28 mayo 2015 en 14:30 pm | Permalink

    ¡Qué pintaza tienen las bodas que organizáis! Buenos consejos, sí, sí.

  2. Publicado 28 mayo 2015 en 21:42 pm | Permalink

    Muchas gracias, Carmen. Encantadas de tenerte por aquí!

  3. rosa maria ortiz
    Publicado 10 septiembre 2017 en 13:15 pm | Permalink

    COMO ME GUSTAN LOS COMENTARIOS E IDEAS SOBRE BODAS!!
    YO ME CASARIA TODOS LOS AÑOS… Y CON EL MISMO… JAJAJA

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