Una boda blanca con un mar de testigo

Karin y Monique son holandesas con alma andaluza. Sonrientes, alegres, disfrutonas y felices. Dos mujeres increíbles que se enamoraron de España y decidieron hacerla suya. Al llegar el momento de su boda todos esos valores se hicieron protagonistas. Ellas querían un cóctel mediterráneo con estaciones. Mezclar a sus amigos, que venían de todas partes del mundo, sin la formalidad ni el protocolo de una cena servida ni de mesas. Pasarlo muy bien con la vista de la puesta de sol y escuchando música en vivo.
Con una estética muy suya, blanca, tierna y romántica. Querían una ceremonia cálida y un fiestón después. Et voilà! Recuerdo la mirada tierna de Karin y la alegría de Monique. Recuerdo su complicidad preparándose.
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Recuerdo la ternura. Y las risas. Sus risas fueron la música de su llegada, juntas y emocionadas a la ceremonia, junto a la antigua muralla defensiva de Málaga, decorada en blanco y con el mar de fondo. Lo que empezó después fue una fiesta en toda regla. Creo que no había visto antes tantos invitados cantar en una boda, todos tan bien. Fue conmovedora Karin cantando“All of you” y uno tras otro fueron interviniendo con la Bahía de Málaga como fondo. La tarde fue preciosa.
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La boda de Karin y Monique se celebró en un castillo malagueño, un monumento histórico con mucha personalidad  y que ellas quisieron que fuese el marco del mar que adoran, en una boda muy mediterránea. Eso, unido a que fue una celebración muy íntima, hizo que apostasen por una decoración con especial protagonismo en el blanco.

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Las flores en blanco: hortensias, peonías y las siempre delicadas calas. Combinadas con cirios y velas en cristal también blancas y sobre mesas árabes.

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El estilo arquitectónico mozárabe de la zona de la cena contrastó con los puestos de las estaciones, vestidos en un lino rayado en blanco y gris. Diseñamos un eje de comodidad para los invitados con sofás llenos de cojines para que pudiesen sentarse a su aire. Mezclamos todo aquello que les gusta: palets, blanco, velas y ese toque morisco que a ellas les fascina en forma de mesas, candeleros y candelabros. Les diseñé la zona y en un rápido trabajo en equipo ellas hicieron llegar las piezas. Las flores fueron calas, hortensias y peonías blancas. Tras esconderse el sol un grupo en vivo sacó a todos a la pista de baile, con toda la energía y la fuerza y…¡A bailar!

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Fotografías: Eloy Muñoz
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2 Comentarios

  1. Publicado 27 julio 2016 en 12:01 pm | Permalink

    Unas fotos muy bonitas, el lugar de la celebración del convite nos ha gustado mucho.
    Nosotros disponemos de una finca para la celebración de bodas en Madrid, El ambiente está inspirado en un castillo:

  2. Publicado 6 febrero 2017 en 22:25 pm | Permalink

    Nos encantan las bodas como esta que se pueden publicar en cualquier blog de boda por su estética y emoción.

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